I. El acto de preparar la mesa como un gesto de autoestima.
II. Beneficios de usar servilletas de tela.
III. Mi conexión con el acto de preparar la mesa.
En un mundo caracterizado por la rapidez con la que vivimos, a menudo nos encontramos comiendo apresuradamente frente a una pantalla, o incluso mientras realizamos diversas tareas simultáneamente.
En este contexto, recuperar el hábito de poner la mesa se erige como un acto revolucionario que nos invita a pausar y reflexionar sobre nuestras costumbres diarias.
Poner la mesa es mucho más que preparar un espacio físico para comer. Es un ritual que fortalece nuestra autoestima y nos recuerda la importancia de valorar cada momento.
Al hacerlo, no solo nutrimos nuestro cuerpo, sino también nuestras relaciones y nuestro bienestar emocional, promoviendo un sentido de comunidad y pertenencia.
I. El arte de preparar la mesa como un gesto de autocuidado.
Cuando eliges un mantel bonito, colocas las servilletas de tela o enciendes una vela, estás enviando un mensaje importante; este momento merece atención.
Los rituales cotidianos nos ayudan a bajar el ritmo, a conectar con el presente y a crear una sensación de orden y calma en casa.
Dedicar unos minutos a preparar la mesa convierte una necesidad básica, como alimentarse, en una experiencia más consciente y placentera.
No esperes a recibir invitados o celebrar una ocasión especial para disfrutar de una mesa preparada.
Preparar la mesa nos ayuda a:
– Comer despacio y disfrutar de los alimentos.
– Reducir las distracciones y conectar con el momento presente.
– Crear un ambiente relajado y acogedor.
– Fortalecer los vínculos familiares y las conversaciones.
– Aumentar la sensación de bienestar y gratitud.
Elementos de una mesa preparada solo para ti.
– Extiende sobre la mesa un mantel suave al tacto y ligeramente arrugado, aportando una sensación de naturalidad y calidez.
– Continua con un centro discreto, sin obstaculizar la vista. Un pequeño jarrón con flores frescas, una rama de eucalipto o unas hojas verdes bastan para crear una atmósfera acogedora.
– Después una servilleta doblada con sencillez, un plato llano y sobre él una escudilla, porque primero tienes una crema de verduras.
– A la izquierda del plato sitúas el tenedor, a la derecha el cuchillo con el filo orientado hacia el plato y, a continuación, la cuchara.
Preparar la mesa solo para ti no es una excentricidad, es una forma de disfrutar de la belleza de lo cotidiano.
II. Beneficios de usar servilletas de tela.
Las servilletas de tela son un ejemplo perfecto de cómo un pequeño cambio puede tener un gran impacto en nuestra salud, nuestro bolsillo y el planeta.
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Reducen los residuos.
Una servilleta de tela puede utilizarse durante años. Al sustituir las servilletas desechables por opciones reutilizables, reducimos considerablemente la cantidad de papel que consumimos y los residuos que generamos.
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Son más económicas a largo plazo.
Aunque la inversión inicial es mayor, las servilletas de tela duran mucho tiempo y pueden lavarse junto con el resto de la colada. Con el paso de los meses, dejarás de comprar paquetes de servilletas de papel una y otra vez.
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Aportan belleza y calidez.
Los textiles tienen la capacidad de transformar cualquier espacio. Un mantel de fibras naturales y unas servilletas de tela aportan textura, color y personalidad a la mesa, creando una atmósfera más acogedora. Además, nos ayudan a romper con la idea de que lo bonito debe reservarse para las visitas.
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Son una opción más saludable.
Muchas servilletas de papel contienen tintas, perfumes, blanqueantes ópticos y otros aditivos químicos. Elegir servilletas confeccionadas con tejidos naturales, como algodón orgánico o lino, reduce nuestra exposición diaria a estas sustancias y favorece un entorno más saludable.
¿Qué tejidos elegir?.
Si buscas una opción duradera y respetuosa con el medio ambiente, apuesta por fibras naturales. Algunas de las mejores opciones son:
– El Lino es resistente, elegante y embellece con el uso.
– El algodón orgánico es suave, fácil de lavar y muy versátil.
– El Cáñamo es duradero, antibacteriano y de bajo impacto ambiental.
– La mezcla de lino y algodón es práctica y tiene menos arrugas.
III. Mi conexión con el acto de preparar la mesa.
Durante años, en mi niñez y adolescencia, además de bendecirla, he tenido que preparar y recoger la mesa muchas veces.
Era una obligación que te llegaba por turnos. No recuerdo cada cuanto rotaba el turno pero si recuerdo mi número.
El 14 marcaba mi ropa, mis objetos y también mi servilleta de tela, que cada viernes se dejaba en la cesta de la ropa sucia y el lunes estaba limpia en el cajón de los cubiertos, así todas las semanas.
Ahora en casa, me suele tocar preparar la mesa porque cocina mi pareja. Y las servilletas, hechas por mi, son telas recicladas de unas fundas de edredones infantiles.
Meditando sobre el tema de preparar la mesa para comer, me han venido algunos recuerdos y una profunda reflexión sobre el origen de las costumbres que cada persona decide practicar en su vida.





